miércoles, 14 de noviembre de 2012

Tenemos mucha técnica, y muy poca sabiduría.


Hace ya 62 años que Norbert Weiner publicó una de sus obras más influyentes: Cybernetics and Society, acompañada con un subtítulo esclarecedor, a la par que prometedor: The Human Use of Human Beings. Este proyecto prometía ser un avance, no solamente en el campo científico y técnico, sino también en el campo humano. La pregunta es: ¿Lo ha sido? Qué se iban a imaginar los griegos, los medievales, o incluso los seres humanos del siglo XIX que la técnica iba a alcanzar los niveles que ha alcanzado hoy en día. ¡Para ellos era impensable! Ahora bien, cabe preguntarnos: ¿Ha avanzado tanto la humanidad como la técnica?¿Ha habido un progreso humano como tal? ¿Estamos haciendo un uso humano de los seres humanos?

La tecnología envuelve a la sociedad de tal manera, que los seres humanos se sirven de ésta para responder aquellas preguntas vitales que ya se formulaban los griegos en el siglo V a.C, como por ejemplo: ¿Qué puedo hacer para que mi vida merezca la pena ser vivida? Pero ahora hay marcas de tecnología que venden su producto como “answers of life”, ahora bien ¿acaso puede ser la tecnología la que responda a tales preguntas? Es por eso por lo que creo que no ha habido un progreso humano como tal, es más, defenderé que el desarrollo tecnológico ha adormecido a la humanidad. Las personas han dejado de preguntarse a sí mismas qué es lo que quieren, qué es lo que piensan, o qué es lo que sienten, esto es, ya no hay un proceso de autognosis. Los griegos otorgaron gran importancia a este proceso, sólo hace falta recordar la inscripción que hay a la entrada de Delfos: conócete a ti mismo. En cambio, los seres humanos del S XXI ven el conocimiento de uno mismo como una labor aburrida y molesta. De ahí, que resulte inútil preguntar a una persona cuáles son sus deseos y aspiraciones, puesto que su respuesta será tan mecánica como la de un robot; sus deseos responderán a lo que la sociedad tecnológica le haya impuesto, y será justamente ésta la única que pueda "satisfacerlos". 

El ser humano no tiene derecho a vivir, sino que tiene el deber de vivir ¿A qué me refiero con esto? Me refiero a que debe ser él mismo el que elija libremente quién ser, qué hacer, y cómo vivir. Porque de eso se trata la vida, de hacerse a uno mismo. No se trata de delegar esa responsabilidad a la tecnología que falsamente se presenta como liberadora, porque no lo es. Si dejamos esa labor a la tecnología permaneceremos dormidos toda nuestra vida, seremos personas falsamente libres, no tomaremos las riendas de nuestra vida, y nunca seremos verdaderamente felices. Pues como bien dijo Aristóteles: "Quien renuncia a tomar las riendas de la propia existencia, renuncia con ello a ser feliz".

¿Por qué creo que no ha habido un progreso de la humanidad como tal? Seguimos peleándonos como hace 2000 años, ahora con más violencia, diría yo. Nos hemos olvidado del deber que tenemos como seres humanos que somos. El deber que tenemos a la hora de relacionarnos con la naturaleza, en vivir sosegadamente y en paz. Pero sobre todo, y lo más importante, en hacernos a nosotros mismos, no permitiendo que la tecnología se ocupe de esa labor tan humana. No hemos aprendido a vivir en paz, y a disfrutar de la técnica. La tecnología es extraordinaria, sólo que hay que saber cómo usarla, y para qué usarla.

¿Aprenderemos?





Marina de Dios

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