El hombre ha desarrollado la técnica que le permite someter al resto de animales. Ni un sólo sector de la explotación animal queda a salvo de la incursión de la teconología y de la presión humana para acentuar la producción.
Pongamos ejemplos de ello. Las más avanzadas técnicas de fecundación artificial nos permite obtener nuevas crías de los animales que queramos cuando queramos, aunque eso suponga introducir al animal en un ciclo sin fin de gestación e hiperlactación (en el caso de las vacas lecheras) que acortará drásticamente sus vidas. Se preña una y otra vez a las vacas para que no cese la producción de leche, que no beneficiará a nadie más que al consumidor, pues los terneros serán separados en su nacimiento. De la industria lechera sale pues una nueva rama, la de la industria ternera. La ciencia nos ayuda a calcular al detalle cada atómica disposición de la vida de cada nuevo animal. Nada es accidental. El ternero yace en su establo de madera con una cadena atada al cuello durante las 16 semanas que durará su vida hasta el camino al matadero. La cadena le impedirá moverse para conservar la calidad de su carne. Si el ternero no desarrolla músculo la carne será tierna. Además, se le privará de todo alimento con hierro, para que su carne sea lo más pálida posible. La cadena impedirá que el ternero gire la cabeza y pueda beber su propia orina (que contiene ese hierro que de manera desesperada necesita adquirir). La jaula-establo será de madera, para impedir que el animal obtenga el hierro de lamer unas posibles verjas metálicas. El resultado es el querido: la carne de ternero que consumimos es anémica y está altamente hormonada y plagada de antibióticos que han provocado su rápido crecimiento. Se controla cada parte de su dieta para que pese lo máximo en el menos tiempo, al igual que se calcula la comida que su madre necesita sólo para sobrevivir. En la pesca, contamos con enormes redes metálicas de múltiples hectáreas de dimensión que nos permite recolectar el pescado que 'necesitamos' para nuestra alimentación. Además, recogeremos todo lo que se cruce en el camino de esa red, barreremos el suelo marino, y destrozaremos ese ecosistema, añadido a la sobre explotación de las especies que pueblan esos espacios, que provoca su temprana y probabe extinción. Nuestra técnica nos ha permitido diseñar todas las jaulas en las que encerramos a las demás especies. Por ejemplo,en la que se encierran a las gallinas ponedoras. Estas jaulas son cubículos formados por rejas metálicas que se elevan e inclinan cuando el controlador lo disponga. Esto facilita dos cosas: la recolección de huevos, que van a parar a un mismo lugar; y la alimentación de las gallinas, que caen hacia el lugar donde se les ha puesto la comida, puesto que no serían capaces de llegar ellas mismas hasta allí por la aglomeración. Nuestra ciencia ha estudiado cuando se les ha de encender y apagar la luz para que produzcan más, a cuanto estrés hay que someterlas hasta que llegan a su límite y ya dejen de ser rentables. Nuestra técnica nos permite cortar sus picos de manera rápida y eficiente, al igual que arrancar los cuernos al ganado, el rabo al cerdo o castrar a los machos. Hemos creado pistolas eléctricas que inmovilizan a los animales para que no se puedan defender contra nosotros, los verdaderos agresores. E infinidad de ejemplos más. Hemos desarrollado la técnica aparentemente más beneficiosa. Pero, ¿beneficiosa para quién?
No hay comentarios:
Publicar un comentario