lunes, 10 de diciembre de 2012

jugando con los trans




"Los alimentos transgénicos son aquellos producidos a partir de un organismo modificado genéticamente mediante ingeniería genética. Dicho de otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas."

Desde que el hombre decidió establecerse y surgió la agricultura, mucho hemos andado. Sin embargo, hay algo que no ha cambiado desde entonces: la búsqueda incansable de la optimización de los cultivos. Se seleccionan las semillas, se buscan nuevas técnicas de cultivo, vegetales que demuestran ser más resistentes, tierras más fértiles, mejores sistemas de regadío, y así un sin número de variantes que convertirían un cultivo normal, en el cultivo perfecto. Hoy nos enfrentamos a una innovación, cuanto menos, polémica: la manipulación genética de los alimentos.

El 18 de Mayo de 1994, la Food and Drug Administration de EEUU autorizó la comercialización del primer alimento con un gen extraño, el tomate Flavr-savr creado por la empresa Calgene. Gracias a la manipulación genética, estos tomates aguantaban más tiempo maduros y tenían una mayor resistencia, lo que permitía cosecharlos para el consumo directo, sin la necesidad de que madurasen artificialmente en cámaras. Desde entonces se han elaborado cerca de cien vegetales con genes ajenos insertados, siendo los más importantes para la industria alimentaria la soja resistente al herbicida glifosato y el maíz resistente al taladro (carcoma).

Los beneficios de los cultivos modificados genéticamente están claros: mayor resistencia al frío, al calor, a los herbicidas, a sequías e inundaciones, a sales y metales, etc, lo que conlleva una mayor producción y una consecuente disminución del precio de venta. 

La controversia aparece con los riesgos. La introducción de genes nuevos en el alimento provoca transformaciones impredecibles de su funcionamiento genético y de su metabolismo celular, proceso en el cual se pueden generar sustancias tóxicas o proteínas extrañas para el organismo, que pueden producir alergias y enfermedades en los humanos tras su consumo, así como alteraciones de las propiedades nutritivas del alimento. Además de los riesgos sanitarios, estos productos  presentan un gran riesgo para la biodiversidad del planeta: potencian la erosión y la contaminación genética, además de potenciar el uso de herbicidas. A su vez, la polinización cruzada de estas plantas modificadas genéticamente para ser resistentes a herbicidas, con malas hierbas silvestres de los alrededores a través de insectos, hace que surjan las así llamadas "super malas hierbas", capaces de causar graves daños en plantas y ecosistemas naturales. Del mismo modo, estas plantas transgénicas pueden desplazar a especies autóctonas de sus nichos ecológicos. 

¿Hasta qué punto la mejora de la producción justifica la manipulación genética? ¿Realmente es segura? ¿Se trata de una aberración o de una "ayuda" a la naturaleza para realizar las mutaciones evolutivas necesarias? 

Para que sepáis lo que consumís, aquí os dejo la Guía roja y verde de alimentos transgénicos elaborada por greenpeace, dónde aparecen las marcas y productos elaborados con alimentos transgénicos y aquellos que están libres de ellos. Estoy segura que os sorprenderá

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